VIDA E CULTURA NO CORAZÓN DA CIDADE
La riqueza monumental de Pontevedra se concentra casi en su totalidad en el casco histórico, y es un referente de la importancia que tuvo la ciudad durante siglos.
A lo largo de sus calles y plazas se nos ofrece un patrimonio artístico de primer orden formado por pazos, iglesias, conventos, labras heráldicas, fuentes o cruceiros. El centro histórico, que abarca la zona que se encontraba intramuros, es uno de los más importantes y mejor conservados de Galicia.
En este centro histórico nos encontramos con acogedoras calles y plazas, muchas de ellas con nombres que nos recuerdan la intensa actividad comercial de la que gozó Pontevedra en otras épocas, como, por ejemplo, Verdura, Leña, Ferrería o Pedreira.
Hoy en día en esta zona, que abarca una extensión de aproximadamente 75.000 m2, se desarrolla una importante y variada actividad comercial, convirtiéndola en una de las mayores áreas comerciales abiertas de Galicia.
Feliz consecuencia de la recuperación del casco histórico pontevedrés fue el aprovechamiento de sus plazas y calles como espléndido escenario al aire libre de numerosas actividades culturales y de ocio.
Es frecuente encontrar en este recinto exposiciones, talleres infantiles, representaciones teatrales, conciertos, ferias o muestras. Entre esas actividades hay que destacar la Feira Franca, espectacular fiesta medieval que se celevra el primer fin de semana de Septiembre, la Feira de Outono, la Feira da Artesanía, la Feira da Mel, Pontenadal o el Rastrillo de Antigüedades y Curiosidades que se celebra todos los domingos en la Plaza da Verdura.
Como todos los años, Ponte de Ocio quiere contribuir con este especial a un mejor conocimiento del centro histórico pontevedrés.
Para ello, en las páginas siguientes, te ofrecemos un sencillo recorrido por este recinto de la mano de nuestro colaborador E. Meruéndano.
Y otra interesante posibilidad para conocer a fondo el centro histórico es sumarse a las visitas guiadas que, con guía oficial de turismo, salen de la Plaza da Ferrería todos los días, a excepción de domingos y festivos, a las 11:00 y 18:00 horas.
La belleza y singularidad del casco histórico de Pontevedra no tiene discusión, como tampoco la tiene el hecho de que, por si solo, aunque gracias a adecuadas intervenciones en su conservación, se ha ido convirtiendo en un polo de atracción de turistas a la ciudad.
De hecho, las visitas guiadas que cada año pone en marcha la asociación de comerciantes de este entorno son casi una cita obligada para foráneos y oriundos.
El recorrido monumental se puede iniciar desde la Alameda de Pontevedra que ocupa la antigua huerta del convento de Santo Domingo.
La reciente peatonalización de uno de sus frente, la Plaza de España, ha permitido ganar en comodidad para el disfrute del entorno, rodeado de edificios nobles y emblemáticos.
La reciente restauración de los azulejos la Alameda, que adornan la cabecera sur de la misma desde 1927 y que son obra del artista Carlos Sobrino, otorga, si cabe, más calidad al entorno. Hace tan sólo unos meses fueron sometidos al mayor proceso de restauración de su historia. Los 22 cuadros de azulejos, piezas únicas en Galicia, fueron elaboradas por la prestigiosa fábrica “Mensaque Rodríguez y Cía”, de Sevilla, siguiendo los diseños de Sobrino.
Las ruinas de Santo Domingo, abiertas al público para su visita, abren la puerta de una Pontevedra monumental que puede recorrerse cómodamente desde el tren turístico.
El Convento de Santo Domingo, su esqueleto externo reducido a la cabecera del antiguo templo acoge algunas piezas arqueológicas y a pocos metros la Basílica de Santa María, de estilo gótico renacentista en la cual destaca la portada plateresca de excelente talla mandada construir por el gremio de mareantes en el siglo XV, son dos de las referencias obligadas.
En la zona vieja, la gran variedad de plazas, calles y callejones están dispuestos a sorprender al paseante, transportándolo a un tiempo pasado en el que la vida estaba marcada por una ciudad de piedra.
Un laberinto de pequeñas calles nos llevan a la Plaza de la Leña o a la de Verdura, a la Plaza de las Cinco Calles, donde podemos visitar la casa en la que vivió el escritor Ramón María del Valle-Inclán, para volver al entorno de la Herrería, donde la Plaza de la Estrella, que junto a los jardines de Casto Sampedro forma un impresionante espacio urbano, con la también recientemente restaurada Fuente de la Herrería.
Cualquiera de las plazas de la ciudad es ideal para el disfrute de la gastronomía.
Amplias y cómodas terrazas van proliferando conviertiendo el casco histórico no sólo en un activo artístico sino en el entorno ideal para el disfrute de todos. Sobre todo en verano, Pontevedra y su casco histórico cobran vida y dinamismo gracias a un diseño pensado para hacerse cómplice de una hostelería moderna y dispuesta a adaptar a un entorno incomparable.
El Centro de Interpretación de las Torres Arzobispales, una nueva forma de entender la historia:
El Centro de Interpretacón de las Torres Arzobispales, abierto al público de forma permanente aunque resulta conveniente solicitar cita previamente debido al escaso aforo, permite acercar el público al conocimiento sobre lo que fue uno de los monumentos emblemáticos de la historia de Pontevedra, con el puente medieval y la iglesia de Santa María la Mayor Situado bajo la plaza de acceso a la basílica, el CITA ofrece una nueva visión del pasado de la ciudad. El primitivo castillo se irguió a comienzos del siglo XII y poco después Fernando II le dona la villa con su castillo al arzobispado de Santiago.
La fortaleza apenas se verá afectada por las guerras irmandiñas pero en cambio sufrió graves daños durante el enfrentamiento entre Alonso II de Fonseca, arzobispo de Santiago, y Pedro Álvarez de Soutomaior, más conocido como Pedro Madruga, durante la guerra civil (1474-1477) entre los partidarios de Sabela la Católica y los de Juana la Beltraneja, hermana y hija de Henrique IV de Castilla.
A comienzos del siglo XVIII los ingleses incendian el pazo que queda prácticamente destruido excepto su imponente torre del homenaje que aún se utilizará como prisión.
A finales del siglo XIX se decide su total demolición.
A partir de la información disponible y con el concurso de destacados especialistas en la historia de Galicia y en arquitectura militar, se llevó a cabo una ingente tarea para reconstruir no sólo la fortaleza, sino también el contexto urbano en que se insertaba.
El resultado es un proyecto audiovisual que trasciende el meramente informativo para construir un relato emocional desde el rigor científico.
El visitante dispone de distintos recursos para acceder a todo este conocimiento: pantallas táctiles, juego interactivo, maqueta, distintas cerámicas y como pieza principal un audiovisual en 3D que le hará más sencillo este viaje por la historia.
Desde 1951 la zona monumental de Pontevedra cuenta con la catalogación de Centro Histórico, lo que implica innumerables ventajas a la hora de su conservación pero también un importante reto para su tejido empresarial y comercial.
Sin embargo, el paso de los años ha demostrado la importante capacidad de superación y adaptación de un sector industrial capaz de adaptarse a los tiempos. Y es que el casco histórico de la ciudad se ha convertido en un indiscutible centro comercial abierto, en el que el consumidor puede encontrar todo tipo de productos y con comodidad.
Es indiscutible el peso que la hostelería ha ido ganando en esta zona, donde las terrazas y los locales de tapeo son el lugar preferido por los pontevedreses. Sin embargo el crecimiento de este apartado no ha dificultado el de todo tipo de comercios, y es que en la zona monumental conviven modernos establecimientos, que optan por una decoración innovadora y llamativa, con los comercios más tradicionales que hacen precisamente de su forma artesanal de comercializar su productos y de ofrecer a los clientes, su principal aval.